Las claves de la crisis española (II): el déficit del estado.

15 feb. 2012

Imagen: tunguska

Ya habíamos hablado de lo que era el déficit del estado y de que en alguna ocasión se utilizaba para paliar ciertas situaciones donde hubiese un cierto desequilibrio entre los ingresos y los gastos de las cuentas públicas. Esto no quiere decir que siempre se pueda o deba hacer. Incurrir en demasiado déficit puede llevar a situaciones muy graves que luego son muy difíciles de arreglar. Y este está siendo el caso de los países de la zona euro, también de España. Muchos de ellos han incurrido en mayores gastos que la cantidad de dinero que podían llegar a ingresar durante el tiempo que la economía estaba boyante, y ya estamos sintiendo los efectos de la fiesta.

En condiciones normales, los países tendrían cierta flexibilidad en cuanto a cómo manejar sus cuentas públicas. No es así el caso de los países de la zona Euro. Y es que éstos  tienen un pacto de estabilidad presupuestaria, en el sentido de que deben evitar en la medida de lo posible elevados gastos para intentar armonizar las políticas fiscales, y que no haya una gran diferencia entre las cuentas de unos países y otros. Esto que parece tan bonito en la práctica es muy difícil de llevar a cabo, sobre todo teniendo en cuenta que veníamos de unos años de gran crecimiento, y por tanto numerosos ingresos, que sirvieron a los países para realizar grandes gastos que satisficieran a la población.

En aquella época teníamos dinero. El problema llega cuando estalla la crisis, y todo ese dinero que habíamos estado gastando ya no podemos utilizarlo. Se destruyen multitud de puestos de trabajo, y lo que antes eran ingresos por IRPF, se convierten en prestaciones a los desempleados. Y cada vez iba a más. El gasto público se multiplicaba cada vez que se destruía un puesto de trabajo  y los ingresos  se reducían en mayor cuantía. Nada tenía que ver este déficit con el que habíamos hablado en el anterior post, el que habíamos llamado "déficit bueno". Este no era un déficit destinado a paliar una situación económica desfavorable, ni mucho menos, si no más bien era un déficit destinado a contentar a la población. Desde Europa se nos imponía una serie de ajustes para poder reducir ese déficit para poder llegar al 4,4% durante este año desde el 8% del que partíamos. Vamos, una barbaridad.

Esto significa el equivalente a tener un superávit estatal de casi un 4% en tan solo un año; o lo que es lo mismo, que los ingresos estatales fuesen al menos un 4% superiores a los gastos del período. Teniendo en cuenta que durante este año España tiene unos vencimientos de deuda de casi 400.000 millones de euros, es una tarea prácticamente imposible. Las medidas a adoptar son todas muy impopulares, y  pueden suponer el colapso absoluto de todo un país. Recortes radicales en los servicios públicos, aumento indiscriminado de ingresos via impuestos, etc. son las medidas que el ejecutivo ha tenido que tomar para cumplir con estos compromisos, y desde luego esto no va a acabar aquí, ya que en general cualquier subida impositiva que pueda aportar ingresos rápidos a las arcas estatales va a ser susceptible de ser aumentado, y si hay un impuesto que cumple estas condiciones ese es el IVA.

Y esto no hace otra cosa que ralentizar aún más si cabe el crecimiento económico. Ya habíamos visto las maneras que tenía un estado para estimular el crecimiento económico vía gasto público. Casualmente, aquí
ha sucedido todo lo contrario, es decir, se ha incurrido en mayor gasto público cuando estabamos en superávit de cuentas públicas y se ha reducido el gasto público cuando estabamos en situaciones de crisis económica. Por tanto, esto no solo no ayuda a nuestra ya de por sí dañada economía, si no que hará que aún se tarde más tiempo en salir de la crisis.  

Pero el déficit del estado no es solo gasto estatal. Hay un grave problema con las comunidades autónomas, que también son administraciones públicas. Éstas reciben una gran parte de los presupuestos generales del Estado, por lo que también pueden incurrir en déficit si los gastos son más elevados que los ingresos. Ésto se ha subsanado, en parte, por el gobierno de Zapatero, limitando la cantidad de dinero público que estas administraciones podían gastar. Pero siguen siendo el gran lastre y el gran problema a solucionar por el ejecutivo. Además, el Gobierno se ha comprometido al déficit cero para el año 2020. Por tanto, se vienen unos años muy negros en cuanto  a recorte del gasto público y subida de ingresos se refiere. ¿Pasaremos el chaparrón, y saldremos de esta?

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