La economía argentina, al borde del colapso

22 nov. 2012

Cuando el 16 de Abril el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner expropió el 51% del capital de YPF que estaba en manos de Repsol, los CDS de Argentina, que miden el riesgo de impago de un país, repuntaron hasta casi los 1000 puntos y tocó techo anual. El movimiento populista de la presidenta de Argentina fue totalmente contraproducente, y ya simplemente los rumores de nacionalización hicieron subir los CDS casi 300 puntos, desde los 700 hasta los 958 puntos básicos.

Evidentemente, la nacionalización de la empresa argentina dedicada a la exploración de yacimientos petrolíferos hizo que en el país se estableciera una sensación de inseguridad jurídica muy perjudicial. De hecho, la explotación del yacimiento de Vaca Muerta, la cual necesitaba cuantiosas inversiones extranjeras por lo caro de su extracción, no ha podido todavía comenzar su actividad por la falta de esos inversores.

Pero Argentina no solo es inseguridad jurídica para las empresas, si no también para sus ciudadanos. El intervencionismo público tan salvaje que está realizando este país está llevándoles prácticamente a la ruina. El objetivo del llamado cepo cambiario fue el de establecer mayores controles por parte de la Hacienda Pública para contener la fuga de divisas. Resultado: prohibida la compra de divisas por parte de los argentinos destinadas al ahorro y aumento del llamado mercado negro, donde los dólares se vendían muy por encima del tipo de cambio oficial. Al final, los argentinos no podían comprar bienes de importación. Para la presidenta argentina el cepo cambiario no existe, pero los CDS se sitúan ya en 1.489 puntos.

Por si fuera poco, la Corte Federal de Nueva York ha dictaminado la obligación por parte de Argentina de pagar 1.330 millones de dólares que adeuda a los hedge funds que se negaron a reestructurar sus bonos argentinos en cartera cuando el país quebró en 2001, indicando además que este pago ha de hacerse previamente al pago de los bonos que sí aceptaron la reestructuración, lo que podría acelerar el default.

Y mientras tanto, Brufau, el presidente de Repsol, está aún esperando por la indemnización por parte del Gobierno argentino... ¿llegará a cobrarlo?

La próxima recesión está cerca: el fiscal cliff

15 nov. 2012

Estamos ya casi finalizando el año. Parece que fue ayer cuando empezó este año de nuevo tan convulso en lo económico y ya tenemos que pensar en la próxima crisis que nos viene: el precipicio fiscal de Estados Unidos (fiscal cliff en inglés), una reducción drástica del déficit estatal de los Estados Unidos que podría hacer entrar a la economía norteamericana de nuevo en recesión.

¿Qué es el fiscal cliff?


El próximo 31 de Diciembre, si nadie lo remedia, deberían expirar una serie de paquetes de estímulo y rebajas temporales de impuestos, medidas que se han ido aprobando en Estados Unidos en los últimos años y que, evidentemente, han aumentado el déficit del país. Además, el Gobierno de Obama plantea una reducción del gasto público de aproximadamente el 5% del durante el año 2013. Esta drástica reducción del déficit público provocará una fuerte contracción de la economía estadounidense, con poco que hacer en materia monetaria ya que los tipos de interés están ya cercanos al 0%. Con Europa incapaz de llevar a cabo las políticas necesarias para salir de la crisis y una economía asiática en desaceleración, una nueva recesión en Estados Unidos sería más nefasta si cabe.

Pero, ¿por qué se reducirán estos ajustes tan salvajes del gasto público en Estados Unidos? Muy sencillo, porque es necesario. En general, cuando un país consume más de lo que produce tiene que pedir prestada la diferencia al exterior, y esto es precisamente lo que ocurre en Estados Unidos, un país que lleva acumulado un fuerte déficit comercial durante las últimas tres décadas. En estos años el país ha ido acumulando cada vez más deuda hasta que ha llegado a ser de 17 billones de dólares, o lo que es lo mismo, el 100% del PIB (e incluso ahora está por encima), tal y como vemos en la siguiente imagen:



Pero la razón real fueron las exigencias planteadas por el Tea Party en el Congreso de Estados Unidos. En febrero de 2010 se fijó el techo de gasto a 14,294 billones de dólares. El problema fue que el déficit del Gobierno de Obama era tan monumental que no quedó otra opción que aumentar ese techo de gasto; el problema es que este tipo de decisiones han de ser ratificadas en el Congreso, que estaba prácticamente controlado por el ala más conservadora de los republicanos, el llamado "Tea Party", que impidió por todos los medios que Obama pudiese aumentar ese techo. Finalmente, ambos partidos (demócratas y republicanos) llegaron a un acuerdo, el presidente del Congreso John Bohner anunció la ley de control de presupuestos ("Budget Control Act 2011") en el que se incrementaba el techo de deuda

A cambio, Obama se comprometía a realizar una serie de reducciones del gasto público y aumento de impuestos que entrarían en vigor el 1 de Enero de 2013, fecha justo después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, las cuales fueron precisamente ganadas por Barack Obama, y que se incluían dentro de la misma Ley de Control de Presupuestos de 2011, lo cual activa automáticamente los recortes de gastos y subidas de impuestos, condenándonos al resto del mundo al borde del precipicio fiscal.

Veremos como se soluciona esto, pero todo apunta a que este será un concepto que estará diariamente en los medios de comunicación mundiales, por lo que deberemos acostumbrarnos a él.

Fuente | Xavier Sala i Martín

 
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