Entrando en terreno deflacionario: ¿Es negativa esta situación?

31 oct. 2013

El Instituto Nacional de Estadística ha publicado en su último informe presentado ayer, el dato del indicador adelantado del IPC, que sitúa su variación interanual en el -0,1%. En palabras llanas, el nivel general de precios de productos de consumo es menor que hace un año lo cual, de confirmarse, confirmaría la tendencia negativa que acabaría en la temida deflación, que en muchos casos motivan y justifican políticas monetarias y fiscales muy agresivas.

La deflación provoca aumento del desempleo, menor consumo, recorte de inversiones y menor actividad, y puede conducir a dos espirales de muy difícil salida:

  • Por un lado, la deflación de precios por una caída de la demanda provoca un aumento del desempleo que, a su vez, redunda en un menor poder adquisitivo de las familias y, por tanto, en una menor demanda, lo que a su vez, provoca más desempleo, deflación y, por tanto, menor consumo.
  • Por otro lado, aumenta la carga real de las deudas, puesto que la deflación reduce el valor de los activos en el balance de las empresas y como el pasivo exigible no se pueden tocar, la deflación reduce el patrimonio neto empresarial, aumentando la carga de las deudas en relación con sus fondos propios y su capacidad de responder ante ellas. Es el fenómeno conocido como deuda-deflación.

Desde un punto de vista monetario, la deflación también se produce cuando existe una insuficiente cantidad de dinero con respecto a la producción, que puede producirse por dos motivos: retirada de dinero en circulación o aumento de la productividad de los factores de producción, por ejemplo por una mejora tecnológica. En estos casos, la deflación no solo no es mala sino que es positiva, ya que implica que está aumentando la productividad total de la economía y está haciendo aumentar valor a la moneda. En todo caso, el Banco Central se encarga de acomodar la suficiente cantidad de dinero a la economía como para que no se produzca deflación y el nivel de precios se mantenga constante o sostenido en el tiempo.

En esta ocasión, la deflación se produciría por la necesidad de las familias y empresas de completar el proceso de desapalancamiento, de reducir sus deudas contraídas. Las familias dejan de consumir para amortizar sus deudas, lo que provoca un descenso en la demanda y, por tanto, una caída en el precio de los productos. Esto, a su vez, incrementa la carga real de las deudas lo que provoca irremediablemente la espiral deuda deflación antes citada y los intentos por parte de Gobiernos y Bancos Centrales de evitar este problema, tratando de imprimir dinero o llevar a cabo políticas fiscales expansivas. La imperiosa necesidad de amortizar deudas, además, lleva  a muchas familias a tener que liquidar parte de los activos de manera precipitada, teniendo que asumir, en muchas ocasiones, un descuento bastante importante con respecto a su valor real.

Ahora bien, el proceso de desapalancamiento es un proceso necesario, ya que una de las principales causas de esta crisis ha sido el sobre-endeudamiento. La economía requiere de menor cantidad de deuda y, para solucionar este problema, la única solución es ir amortizándola poco a poco, a pesar de que el sector público no esté cumpliendo parte de su cometido. Las políticas monetarias expansivas mediante la impresión de mayor cantidad de dinero no hacen sino agravar los problemas, echando la pelota hacia delante y postergando las reformas

No obstante, parece que todavía no existe un riesgo real de deflación.Gobierno y analistas coinciden en que la caída de la inflación en el último año es una cuestión puntual, provocada por el efecto escalón de la bajada del IVA y de la subida de tasas universitarias el pasado año. De hecho, muchos de ellos coinciden en afirmar que la inflación ha tocado suelo y que, a partir de ahora, las cifras comenzarán a ser moderadamente positivas.


Doctrina Parot, el fin de la recesión y los datos de la EPA

28 oct. 2013

Hoy hablaremos de la derogación de la Doctrina Parot por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, los principales datos económicos de la semana y comentaremos la huelga sobre educación. Además,como cada semana, la sección #LET a cargo de Aitor Aizpitarte. 

El fin del cooperativismo, acuerdo en EEUU y la situación de la ciencia.

22 oct. 2013

Hoy, en nuestro programa semanal El Rey de Oros, hablamos de la situación tan difícil que está atravesando Fagor, perteneciente a la cooperativa Mondragón, que ha solicitado el preconcurso de acreedores para refinanciar sus deudas y del por qué de los problemas que están atravesando muchas empresas tradicionales españoles.

Además, hablaremos del acuerdo in extremis entre demócratas y republicanos para aumentar el techo de deuda y evitar, de esta manera, una eventual suspensión de pagos en Estados Unidos. Sin embargo, este aumento no constituye ninguna solución al problema ya que, el 7 de Febrero, si nada cambia, se tendrá que negociar un nuevo acuerdo para un nuevo aumento del techo de deuda. 

Por último, comentaremos la situación actual que está viviendo la ciencia en España con los impagos del CSIC, el recorte de recursos públicos destinados a i+d y las posibles soluciones desde el punto de vista privado para mejorar esta situación.

¿Por qué las personas ricas no tienen mucho dinero?

20 oct. 2013

Cuando hablamos de personas ricas, lo primero que se nos viene a la cabeza son personas con una cuenta bancaria compuesta por varios ceros. Es decir, pensamos que los ricos son ricos porque tienen mucho dinero. De hecho, una de las situaciones más repetidas en diversos puntos de la geografía española el día 22 de Diciembre (el día de la Lotería de Navidad) es un grupo de gente descorchando una botella de cava y celebrando que son ricos porque les ha tocado una millonada.
Sin embargo, y aunque parezca contradictorio, esas personas siguen siendo igual de ricas o pobres que antes. Y, en realidad, es probable que cualquiera de nosotros tengamos más dinero que muchos ricos. ¿Me he vuelto loco? No, simplemente digo que el dinero no constituye ningún tipo de riqueza.

El dinero no es riqueza… aunque lo parezca

En líneas generales, las personas vemos el atesoramiento de grandes cantidades de dinero como la mejor manera de acumular riqueza. La clásica imagen del Tío Gilito bañándose en monedas de oro dentro de su cámara acorazada está bien grabada en nuestro imaginario colectivo. No en vano, el Tío Gilito se ha convertido, por méritos propios, en el personaje ficticio más rico del mundo. Sin embargo, dinero y riqueza son conceptos que, aunque parezcan sinónimos, tienen diferencias bastante sustanciales.
De hecho, el Tío Gilito no es rico porque haya almacenado en una cámara acorazada una cantidad de dinero que el resto de mortales ni siquiera podemos llegar a entender, sino, más bien, porque esas monedas son de oro y, por tanto, tienen un cierto valor intrínseco, y, además, por ser propietario de una de las compañías mineras de ficción más importantes del mundo. Es decir, el Tío Gilito es rico porque tiene acumulado patrimonio, pero no dinero, tal y como lo conocemos.
Es decir, una persona rica lo es porque posee activos que tienen un cierto valor intrínseco, más o menos estable en el tiempo. Por este motivo, el Tío Gilito es rico: posee monedas cuyo valor está establecido por el valor del oro y, además, posee mansiones, coches y hasta una de las compañías más grandes del mundo. Pero no porque tenga dinero.
Entonces, ¿por qué todos hablamos de dinero para refererirnos a la riqueza de una persona? ¿Por qué existe tal confusión? Para responder a esta pregunta, lo primero es saber qué es el dinero, qué funciones tiene y ha tenido a lo largo de la historia de la humanidad, para qué se utiliza y qué evolución ha tenido a lo largo de la historia.

El dinero sirve para adquirir riqueza

La historia de la humanidad es la historia de los intercambios comerciales. En la antigüedad, se utilizaba el trueque para el intercambio de bienes. Una persona tenía una necesidad que no podía producir por sí misma, e intercambiaba bienes de su producción por otros que necesitaba. Sin embargo, este modo de intercambio era tan difícil ya que, ni siquiera en las ferias medievales era posible encontrar bienes que fuesen de nuestro agrado. Con el tiempo, y, especialmente, para salvar las dificultades que tenía el trueque a la hora de encontrar una contrapartida que satisficiera una necesidad, nació el dinero como medio de intercambio de bienes; en realidad, no siempre fueron monedas y billetes las que constituían ese bien intermedio, sino que se utilizó ganado, sal, trigo y, sobre todo, oro. La palabra dinero proviene del Denario, que es la denominación que tenía la moneda acuñada en la Antigua Roma.
Es decir, el dinero constituye un elemento secundario de la especialización en el intercambio. El dinero es el bien que se utiliza para adquirir bienes y, por tanto, obtener mayor riqueza. Al mismo tiempo, la riqueza que poseemos se puede vender por un precio obteniendo a cambio dinero. En la práctica, dinero y riqueza son intercambiables entre sí, pero no son constituyen el mismo concepto.
Es decir, el dinero se convierte en un simple medio de cambio que, en la actualidad, tiene el único valor que le confiere el número impreso en el papel y pero que, en realidad, no constituye ningún tipo de riqueza ya que, de no ser por el respaldo que le otorga la autoridad monetaria, sería un simple trozo de papel que se podría asemejar a una simple hoja de un cuaderno.
Por este motivo, atesorar dinero no es sinónimo de atesorar riqueza, al menos con el dinero actual. Cosa bien diferente sería atesorar dinero que tiene el respaldo de un bien, como ocurría con el patrón oro existente hace más de un siglo. En este caso, el dinero podría mantenerse como riqueza ya que su valor tenía una contrapartida en oro en el banco que el depositante podía retirar en el momento que así lo solicitase.

¿Liquidez o riqueza?

Ahora que ya conocemos las diferencias entre riqueza y dinero, cabría hacerse la siguiente pregunta: ¿Qué es mejor? ¿mantener todo nuestro dinero en efectivo, adquirir bienes para tener más riqueza o una combinación de las dos? La respuesta, como en cualquier otro aspecto de la vida no es única, sino que depende de las circunstancias.


En general, dado que el dinero tiene únicamente la consideración de medio de pago, en teoría solo sirve para satisfacer las necesidades de los seres humanos, que son los fines últimos que todos buscamos. Comprar una casa, comprar ropa o alimentarnos son necesidades básicas que todos tenemos y que, sin dinero, no podrían satisfacerse. Nuestro fin último es, por tanto, adquirir y mantener riqueza en forma de bienes. ¿Para qué queremos el dinero sino es para comprar lo que necesitamos? No tendría sentido atesorar billetes y monedas que no sirven para nada.
Ahora bien, existe una consideración especial del dinero llamada deuda. La deuda nos sirve, también, para adquirir riqueza, con la diferencia de que éste será un dinero que no es nuestro, sino que tendremos que devolver. Por tanto, es necesaria una cierta liquidez para poder devolver las deudas y, para ello, es necesario tener dinero. Es decir, necesitamos dinero para poder pagar dinero.
Por tanto, si bien es cierto que lo que nos hace ricos es la acumulación de riqueza en forma de bienes acumulados, en ocasiones será necesario atesorar dinero, sobre todo si tenemos deudas pendientes. No obstante, el simple atesoramiento de dinero no es sinónimo de riqueza, sino el uso que le demos a ese dinero. Por este motivo, los ricos no atesoran dinero, sino otro tipo de capitales diferentes, cuyo valor constituye la riqueza total del mismo.

Artículo publicado en el blog "En Naranja"

El IPC continúa cayendo, mecenazgo en las universidades y aprobación de la LOMCE

15 oct. 2013

En el programa de hoy de El Rey de Oros, hablamos del desplome del IPC que marca un mínimo interanual del 0,3%, entre otras cosas, por el fin del efecto del aumento impositivo del IVA en Septiembre del año pasado, ya que el IPC a impuestos constantes, que precisamente descuenta este efecto, se sitúa en el mismo nivel que el IPC normal. Sin embargo, el IPC subyacente, que mide la evolución del mismo sin contar con el efecto de las subidas de precio más variable se sitúa en 0,8%, lo que marca una tendencia a largo plazo todavía lejana a deflación.

Además, conocimos que la Universidad de Granada, ante la falta de fondos y financiación pública, ha lanzado un sistema de mecenazgo a la carta, que busca obtener recursos para hacer frente a sus necesidades. Un sistema de financiación que, cada día, gana más adeptos en España gracias al Crowfunding o micromecenazgo, un sistema que trata de obtener recursos para financiar proyectos mediante pequeñas donaciones de un grupo de personas que creen en nuestro proyecto.

Por último, hablamos de la aprobación de la LOMCE, que tuvo lugar el Jueves pasado, coincidiendo con la publicación del informe PIAAC, que sitúa a los adultos españoles a la cola de la OCDE en comprensión lectora y matemáticas.

Estados Unidos echa el cierre, Presupuestos y Twitter sale a Bolsa

7 oct. 2013

En el último programa de El Rey de Oros, David Donaire y un servidor hablamos de los Presupuestos Generales del Estado, del por qué del cierre de la Administración en Estados Unidos y de la anecdótica salida a Bolsa de Twitter. Además, Aitor Aizpitarte, como cada semana, propuso sus recomendaciones #LET.

¿Por qué los ricos no tienen mucho dinero?

Existe una creencia muy extendida entre la población de que los ricos son ricos porque tienen mucho dinero. De hecho, una de las situaciones más repetidas en diversos puntos de la geografía española el día 22 de Diciembre (el día de la Lotería de Navidad) es un grupo de gente descorchando una botella de cava y celebrando que son ricos porque les ha tocado una millonada.
Sin embargo, y aunque parezca contradictorio, esas personas siguen siendo igual de ricas o pobres que antes. Y, en realidad, es probable que cualquiera de nosotros tengamos más dinero que muchos ricos. ¿Me he vuelto loco? No, simplemente digo que el dinero no constituye ningún tipo de riqueza.

El dinero no es riqueza… aunque lo parezca

En líneas generales, las personas vemos la acumulación de dinero como un modo de acumulación de riqueza. La clásica imagen del Tío Gilito bañándose en monedas de oro dentro de su cámara acorazada está bien grabada en nuestro imaginario colectivo. No en vano, el Tío Gilito se ha convertido, por méritos propios, en el personaje ficticio más rico del mundo. Sin embargo, dinero y riqueza son conceptos que, aunque parezcan sinónimos, tienen diferencias bastante sustanciales.
De hecho, el Tío Gilito no es rico porque almacene en una cámara acorazada una cantidad de dinero que el resto de mortales ni siquiera podemos llegar a entender, sino, más bien, porque esas monedas son de oro y, por tanto, tienen un cierto valor intrínseco, y, además, por ser propietario de una de las compañías mineras de ficción más importantes del mundo. Es decir, el Tío Gilito es rico porque tiene acumulado patrimonio, pero no dinero.
Es decir, una persona rica lo es porque posee activos que tienen un cierto valor intrínseco, más o menos estable en el tiempo. Por eso el Tío Gilito es rico: posee monedas cuyo valor está establecido por el valor del oro y, además, posee mansiones, coches y hasta una de las compañías más grandes del mundo. Pero no porque tenga dinero.
Entonces, ¿por qué todos hablamos de dinero para refererirnos a la riqueza de una persona? Para responder a esta pregunta, lo primero es saber qué es el dinero, qué funciones tiene y ha tenido a lo largo de la historia de la humanidad, para qué se utiliza y qué evolución ha tenido a lo largo de la historia.

El dinero sirve para adquirir riqueza

La historia de la humanidad es la historia de los intercambios. En la antigüedad, se utilizaba el trueque para el intercambio de bienes. Con el tiempo, y, especialmente, para salvar las dificultades que tenía el trueque a la hora de encontrar una contrapartida que satisficiera una necesidad, nació el dinero como medio de intercambio de bienes; la palabra dinero proviene del Denario, que es la denominación que tenía la moneda acuñada en la Antigua Roma.
Es decir, el dinero constituye un elemento secundario de la especialización en el intercambio. El dinero es el bien que se utiliza para adquirir bienes y, por tanto, obtener mayor riqueza. Al mismo tiempo, la riqueza que poseemos se puede vender por un precio obteniendo a cambio dinero. En la práctica, dinero y riqueza son intercambiables entre sí, pero no son lo mismo.
Es decir, el dinero se convierte en un simple medio de cambio que, en la actualidad, tiene el único valor que le confiere el número impreso en el papel y pero que, en realidad, no constituye ningún tipo de riqueza ya que, de no ser por el respaldo que le otorga la autoridad monetaria, sería un simple trozo de papel que se podría asemejar a una simple hoja de un cuaderno.
Por este motivo, atesorar dinero no es sinónimo de atesorar riqueza, al menos con el dinero actual. Cosa bien diferente sería atesorar dinero que tiene el respaldo de un bien, como ocurría con el patrón oro existente hace más de un siglo. En este caso, el dinero podría mantenerse como riqueza ya que su valor tenía una contrapartida en oro en el banco que el depositante podía retirar en el momento que así lo solicitase.

¿Liquidez o riqueza?

Ahora que ya conocemos las diferencias entre riqueza y dinero, cabría hacerse la siguiente pregunta: ¿Qué es mejor? ¿mantener todo nuestro dinero en efectivo, adquirir bienes para tener más riqueza o una combinación de las dos? La respuesta, como en cualquier otro aspecto de la vida no es única, sino que depende de las circunstancias.
En general, dado que el dinero tiene únicamente la consideración de medio de pago, en teoría solo sirve para satisfacer las necesidades de los seres humanos, que son los fines últimos que todos buscamos. Comprar una casa, comprar ropa o alimentarnos son necesidades básicas que todos tenemos y que, sin dinero, no podrían satisfacerse. Nuestro fin último es, por tanto, adquirir y mantener riqueza en forma de bienes.
Ahora bien, existe una consideración especial del dinero llamada deuda. La deuda nos sirve, también, para adquirir riqueza, con la diferencia de que éste será un dinero que tendremos que devolver. Por tanto, es necesaria una cierta liquidez para poder devolver las deudas y, para ello, es necesario tener dinero.
Por tanto, si bien es cierto que lo que nos hace ricos es la acumulación de riqueza en forma de bienes acumulados, en ocasiones será necesario atesorar dinero, sobre todo si tenemos deudas pendientes. No obstante, el simple atesoramiento de dinero no es sinónimo de riqueza, sino el uso que le demos a ese dinero.
Publicado en "En Naranja"

 
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