¿Por qué las empresas españolas no crecen? La tecnología tiene la respuesta

20 ene. 2016

El excesivo nivel de deuda que todavía tenemos en nuestro sistema sigue siendo un lastre para la mayor parte de empresas, muchas de las cuales se ven obligadas a quebrar o a reestructurar su plantilla. En España, este fenómeno ha sido todavía más virulento como consecuencia del pequeño tamaño empresarial de las empresas, mucho menor al del resto de Europa.
                              
Las pymes y micropymes constituyen el motor económico de nuestro país. El 98% de las empresas tienen menos de diez trabajadores, y generan en torno al 50% del total del empleo. Sin embargo, su estructura les hace ser más vulnerables a las crisis económicas y financieras. Según el Instituto Nacional de Estadística, las quiebras de sociedades de menos de cinco trabajadores han sido, de media, un 10% mayores en el periodo 2010-2014, mientras que las empresas de más de 20 trabajadores, apenas alcanza el 2%.

Además, las empresas medianas son más productivas, tienen mejores salarios, los servicios y productos que producen suelen tener mejor calidad y un precio más reducido. Por todas estas razones, la mejora en la competitividad de las empresas españolas y, por extensión, de toda la economía, pasa por aumentar el tamaño empresarial. Pero, ¿cómo se puede conseguir esto? La tecnología tiene la clave.

Y es que, todavía a día de hoy, existen muchas empresas que utilizan un sistema de información inadecuado, lo que supone tener que incurrir en costes innecesarios. Se trata de un aspecto fundamental, tanto a la hora de evaluar el control interno, mediante sistemas de control de personal, como a la hora de evaluar el control externo, tanto en nuestras relaciones con la Administración como con otras empresas, mediante un software de coordinación empresarial.

Una empresa que incorpora las nuevas tecnologías es más competitiva, cuenta con mayores y mejores recursos, es capaz de reducir costes y, por tanto, puede crecer en tamaño y en previsiones de ingresos. Por el contrario, aquellas sociedades que no invierten en tecnología acaban fracasando, especialmente porque no se pueden adaptar al ritmo del resto.

La tecnología avanza a pasos agigantados y adaptarse a las nuevas circunstancias es clave para mantener la presencia empresarial. Si hasta hace unos pocos años, tener una página web era un valor añadido para aquellos privilegiados que podían permitírselo, en la actualidad, no tener presencia en Internet y redes sociales puede suponer la diferencia entre la continuidad y la desaparición.

¿Por qué no tiene sentido utilizar la TAE cuando hablamos de créditos rápidos?

13 ene. 2016

La crisis y la consecuente necesidad de liquidez han provocado un cambio de paradigma en el panorama financiero en España. Si hasta hace poco tiempo, la mayor parte de préstamos y créditos eran concedidos por los bancos, en la actualidad, y de la mano de las nuevas tecnologías, Internet se ha convertido en la plataforma ideal para obtener dinero fácil y lo más rápido posible a través de los créditos rápidos

Esta forma de financiación, si bien tiene ciertas similitudes con los préstamos que conceden las entidades financieras, no compite de manera directa con ellos. Con plazos de amortización e importes mucho más bajos que sus homólogos bancarios, y con requisitos de concesión mucho más laxos, están orientados a todas aquellas personas que necesitan liquidez en un momento determinado.

Pero no todo son ventajas. Su coste es, a priori, mucho más elevado que el de otros préstamos, ya que sus TAEs superan, en muchas ocasiones, las cuatro cifras. Para muchos, son intereses usurarios e indecentes, y así podría parecer si atendemos simplemente a estos números. Sin embargo, a pesar de que la normativa bancaria obliga a publicar la TAE a todas aquellas entidades que concedan préstamos, no tiene mucho sentido utilizar este indicador cuando hablamos de créditos rápidos.

¿Por qué la TAE no se debe utilizar con los créditos rápidos?

En la mayoría de ocasiones, las empresas que conceden préstamos rápidos esperan recibir unos honorarios por sus servicios, como cualquier otra empresa. Estos honorarios suelen tener un coste de en torno a 50 a 100 euros. Entonces, ¿dónde está el problema? En el importe concedido y en su plazo de amortización, que suelen ser muy reducidos.

La mayoría de empresas conceden estos créditos por importe no superior a 500 euros y con un plazo de devolución que no supera el mes. Es decir, tienen un coste nominal del 20%, similar a otros préstamos bancarios, que traducido en términos anuales, da como resultado un coste superior al 3.000%. PDado que la TAE sirve para comparar entre préstamos con diferentes vencimientos, y teniendo en cuenta que, en la mayoría de ocasiones, hablamos de plazos de en torno a uno o dos meses, no tiene sentido hablar de TAE en los créditos rápidos.

De hecho, poniendo un símil cotidiano, si un buen día Pablo le presta a Pedro 1.000 euros y, al día siguiente, el segundo se lo devuelve al primero y le invita a comer, pagando por ello 20 euros, Pedro le estará pagando a Pablo un préstamo de 100.000% TAE.

En definitiva, no tiene mucho sentido utilizar la TAE cuando hablamos de créditos rápidos, por la misma razón que tampoco tiene sentido utilizarlo cuando hablamos del alquiler de un coche o de un traje, entre muchos otros.

 
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