Los socios de OpenAI acumulan una deuda de 96 000 millones de dólares para financiar la infraestructura de IA

OpenAI acumula 96 000 millones de deuda: ¿Estamos ante una burbuja de IA?

La carrera por la supremacía en la inteligencia artificial ha dejado de ser solo una batalla tecnológica para convertirse en una arriesgada ingeniería financiera. Según un reciente análisis del Financial Times, los socios estratégicos y proveedores de infraestructura de OpenAI han acumulado una deuda conjunta de aproximadamente 96 000 millones de dólares (unos 91 000 millones de euros). Este apalancamiento masivo tiene un único objetivo: financiar los centros de datos, los chips y la capacidad de cómputo que la startup de Sam Altman necesita desesperadamente para mantener su ritmo de expansión.

Esta cifra pone de relieve una tendencia inquietante en Silicon Valley: el auge de la IA ya no se financia únicamente con el inagotable efectivo de las grandes tecnológicas (Big Tech), sino que depende cada vez más de los mercados de crédito y de una red de socios dispuestos a asumir riesgos en nombre de OpenAI.

El desglose de los 96 000 millones

La deuda no recae directamente sobre el balance de OpenAI, sino sobre una constelación de empresas que actúan como sus proveedores críticos. El análisis desglosa la exposición financiera en tres grandes bloques:

  1. Préstamos ejecutados (30 000 millones): Empresas como SoftBank, Oracle y CoreWeave ya han tomado prestados al menos 30 000 millones de dólares para adquirir los costosos chips de Nvidia y construir la infraestructura que luego alquilan a OpenAI.
  2. Financiación de proyectos (28 000 millones): Firmas de inversión como Blue Owl Capital y la empresa de infraestructura digital Crusoe han asumido otros 28 000 millones en préstamos, respaldados en gran medida por los contratos de arrendamiento firmados con la propia OpenAI.
  3. Deuda en negociación (38 000 millones): Actualmente, Oracle y el desarrollador de centros de datos Vantage están en conversaciones con la banca para levantar 38 000 millones adicionales, lo que elevaría la factura total a las puertas de los 100 000 millones.

El riesgo de la “Cadena OpenAI”

Los analistas financieros han comenzado a describir esta estructura como la “Cadena OpenAI” (OpenAI Chain). La premisa es sencilla pero frágil: estos socios asumen deudas multimillonarias confiando en que OpenAI generará los ingresos suficientes para pagar sus contratos de servicio a largo plazo.

Sin embargo, las cifras actuales muestran un desajuste evidente. Mientras que OpenAI ha comprometido 1,4 billones de dólares (trillions) en gastos futuros de computación y energía para la próxima década, sus ingresos proyectados para este año rondan apenas los 20 000 millones de dólares.

Un informe reciente de HSBC advierte que, incluso si OpenAI lograra facturar 200 000 millones de dólares para 2030 —una cifra que rivalizaría con los gigantes del sector—, todavía necesitaría cientos de miles de millones en financiación adicional para cubrir sus costes operativos y de entrenamiento de modelos. Si el crecimiento de la IA generativa se desacelera o no cumple con las expectativas de rentabilidad, los socios acreedores podrían encontrarse con infraestructuras depreciadas y deudas impagables.

Un cambio en el mercado de crédito

El fenómeno no se limita a los socios directos de OpenAI. El sector tecnológico en general está recurriendo a la deuda a un ritmo sin precedentes. Según datos de Bank of America, los cinco grandes “hiperescaladores” (Microsoft, Amazon, Google, Meta y Oracle) han emitido 121 000 millones de dólares en nueva deuda solo en lo que va de año para financiar sus operaciones de IA. Esta cifra cuadruplica el promedio de deuda emitida por estas mismas compañías en los últimos cinco años.

Este apetito voraz por el crédito está teniendo efectos tangibles en los mercados. Los diferenciales de los swaps de incumplimiento crediticio (CDS) de empresas como CoreWeave se han disparado, pasando de 280 a 640 puntos básicos en los últimos meses, una señal clara de que los inversores perciben un riesgo creciente.

Conclusión: ¿Burbuja o inversión necesaria?

Para los optimistas, esta montaña de deuda es el “costo de entrada” necesario para la próxima revolución industrial, similar al despliegue de fibra óptica o ferrocarriles en siglos pasados. Para los escépticos, la estructura actual recuerda a los excesos previos a otras burbujas financieras, donde la proyección de ingresos futuros se utilizaba para justificar un apalancamiento insostenible en el presente.

Lo que es indudable es que el destino financiero de una docena de grandes corporaciones y fondos de inversión está ahora intrínsecamente ligado al éxito de un solo cliente: OpenAI.

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