El impacto del FinTech en la Economía Mundial

11 nov. 2016


En el ámbito de la economía mundial y la globalización, la tecnología a menudo era vista por algunos escépticos como un mecanismo de divergencia que acentuaba las diferencias entre países desarrollados y economías emergentes.

De hecho, en algunos sectores económicos se da esta tendencia, de modo que la desigualdad entre regiones se incrementa. Es frecuente encontrar ejemplos en sectores como el industrial. Los países desarrollados cuentan con las infraestructuras y tecnología necesarias para transformar materias primas en productos elaborados, mientras que los países menos desarrollados en muchos casos disponen de las materias primas, pero no de la tecnología para transformarlas en productos finales; no al menos, de una tecnología propia. Es probable que las multinacionales realicen un “salto de barrera” y ubiquen sus factorías directamente en el lugar en el que obtienen las materias primas, realizando una integración vertical y ahorrando en costes, beneficiándose del fenómeno de la externalización.

En estos casos, los países menos desarrollados, venden materias primas y tienen que comprar el producto elaborado a un precio mucho más caro, por lo que el saldo de la balanza comercial de exportaciones e importaciones a menudo es negativo para los países menos desarrollados.

Esta idea ha tenido un profundo calado entre los más críticos de la globalización. Sin embargo, frente a las posibles desventajas que encontramos en los sectores económicos más tradicionales, en otros, la tecnología ha permitido un movimiento de convergencia entre países menos desarrollados y países más desarrollados.

El FinTech como mecanismo para reducir la desigualdad

La ventaja del sector FinTech es que su tecnología es global, es decir, podemos acceder a productos y servicios de startups FinTech desde prácticamente cualquier lugar del mundo.

En el caso de España, podemos encontrar marcas FinTech como la web de minicréditos MoneyMan, que permite a usuarios particulares conseguir financiación para hacer frente a gastos imprevistos.

La universalización del acceso a financiación a través del sector FinTech

El modelo bancario tradicional se caracterizaba y (todavía hoy) se caracteriza, por operar a través de una extensa infraestructura de sucursales bancarias. Este modelo organizativo se traduce en un alcance limitado. Aquellas personas que no tienen una sucursal cerca o medios para desplazarse, no tienen acceso a financiación.

En países emergentes de África, América Latina y Asia, esta cuestión representaba un auténtico problema, puesto que había muchas personas que quedaban fuera del circuito financiero, sin acceso a préstamos personales para financiar sus proyectos, ni tampoco a productos de ahorro que les ofrecieran ciertos mecanismos de garantía sobre su capital.

Con el incremento de la tasa de penetración de Internet y la aparición de startups FinTech y bancos 100% digitales, el número de personas con acceso a financiación ha experimentado un crecimiento exponencial, lo que ha propiciado un aumento de la actividad económica, puesto que ahora les resulta posible financiar proyectos y modelos de negocio que hasta el momento su realización era considerada utópica.

Acceso a financiación y aparición de núcleos tecnológicos en países en vías de desarrollo

Cada vez es más frecuente encontrar departamentos de IT externalizados en países emergentes. En mucho caso las compañías multinacionales encuentran personal cualificado con salarios competitivos, lo que permite el crecimiento de estas regiones y la especialización en el sector tecnológico apareciendo nuevos “hubs FinTech” que representan una excelente oportunidad de empleo y crecimiento económico y en muchos casos de convergencia con las potencias económicas más desarrolladas.

La disrupción FinTech no está transformando solo el sector financiero sino también la Economía Mundial.

Imagen | Mense

El número de préstamos ha aumentado con la vuelta al cole

26 sept. 2016


Es un momento en el que muchas familias deben afrontar un mayor gasto al planificado, lo cual supone que, según demuestran algunos estudios recientes, haya familias que recurran a la solicitud de créditos rápidos y sin papeleos para hacer frente a estos gastos. 
                                                   
Se han acabado las vacaciones y ha comenzado, para muchas familias españolas, el año escolar. Esto implica no sólo el retorno a clases de los más pequeños, sino también una importante inversión que deben enfrentar muchos hogares. 

Así lo demuestra un reciente estudio realizado por el comparador Mil Préstamos junto con el del Instituto Nacional de Estadística, mencionado anteriormente. Según la información recopilada, las familias españolas tienen una inversión media de 380,22 euros anuales en educación. Una cifra nada despreciable que incluye, además, el pago de las matrículas y del material escolar, pero no así la ropa y el transporte público. 

Para muchas familias esto representa una inversión de gran importancia, ya que en ella se encuentra el futuro de sus hijos e hijas. Sin embargo, es difícil afrontarla después de las vacaciones. Es por lo mismo que el número de solicitudes a créditos rápidos sin papeleos aumenta luego de las vacaciones y con la vuelta a clases de los menores. Esto cobra sentido si se analiza que cada año un español gasta, en promedio, cerca de 1.200 euros más de lo que recibe como ingreso. Según el estudio de Mil Préstamos, una familia tiene un gasto medio anual de 27.419 euros mientras que el ingreso es de cerca de 26.259 euros anuales. 

Por lo mismo, los mini préstamos se han convertido en un recurso para aquellas familias que necesitan una ayuda momentánea para hacer frente a los gastos asociados que implica la vuelta a clases. Es importante, para aquellos que estén considerando esta opción, tener claro que se deben seguir una serie de pasos antes de pedir el préstamo y que consisten básicamente en acceder a la información sobre las tasas de interés, plazos de pago, seguros, términos y condiciones de pago.

Realizado esto, los siguientes pasos son los relacionados con la proporción de datos, ya que por lo general se pide información personal y financiera básica al solicitante del crédito. Si este cumple con todos los requisitos, la transferencia se realiza casi instantáneamente.  


Si se solicita el préstamo, es imprescindible desarrollar una estrategia adecuada para pagar el crédito en el plazo fijado y así continuar con la planificación presupuestaria anual.

En busca de una añorada rentabilidad

16 sept. 2016

Siguiendo con la tendencia del 2015, alrededor de 30 entidades bancarias se han visto obligadas a rebajar la rentabilidad de sus depósitos a plazo fijo en los que llevamos de año, como ha sido el caso de Abanca, ActivoBank, Banca Farmafactoring, Banco Finantia Sofinloc (BFS) o Banco Mediolanum.

El principal motivo de esta disminución de los tipos de interés se encuentra en la decisión tomada por el Banco Central Europeo (BCE), el pasado mes de marzo, de rebajar los tipos de interés oficiales a mínimos históricos, concretamente al 0 %, y a reducir también la facilidad de depósito al menos 0,40.

Aun así, y según afirman los expertos del portal web financiero HelpMyCash.com, no está todo perdido si lo que estamos buscando es conseguir rentabilidad por invertir nuestro dinero en depósitos a plazo fijo. Aunque el informe elaborado por el Banco de España (BdE) situaba el tipo medio ponderado de los plazos fijos en el 0,19 % el pasado mes de julio, todavía es posible encontrar depósitos a plazo fijo capaces de superar esta cifra. Todo es cuestión de saber dónde invertir.

Los ahorradores españoles, entre los inversores más conservadores

Según una encuesta sobre inversión elaborada a mediados de este año por la empresa gestora Legg Masson, los españoles se encuentran entre los ahorradores con un perfil más conservador a la hora de invertir sus ahorros con el objetivo de conseguir una fuente adicional de liquidez.

A pesar de la difícil situación que atraviesan los tipos de interés, los depósitos bancarios continúan siendo el producto de ahorro favorito del 75 % de los españoles. Estas preferencias en cuanto a temas de inversión se podrían deber principalmente a una cultura del ahorro basada en el miedo a la incertidumbre de exponer nuestro dinero a posibles riesgos o pérdidas económicas, así como a una considerable falta de formación en materia de finanzas e inversión.

Aun así, este mismo informe revela que paulatinamente los españoles están mostrando un mayor interés por adquirir un cierto bagaje financiero, lo que está favoreciendo un cambio de mentalidad hacia la diversificación en sus inversiones. Si en el mes de julio de 2015 el importe total de dinero invertido en nuevos depósitos era de 23.085 millones de euros según cifras del BdE, en ese mismo mes un año más tarde la cuantía bajaba hasta los 17.777 millones de euros.

Poco a poco, los ahorradores españoles están tomando la decisión de invertir su dinero en productos de renta variable e, incluso, en productos de ahorro comercializados por bancos extranjeros, concretamente europeos y estadounidense, atraídos por la posibilidad de conseguir una mayor rentabilidad.

Los depósitos extranjeros, pioneros en altas rentabilidades

Mientras que los ahorradores españoles intentamos lidiar con unas rentabilidades que no suelen llegar, ni siquiera, al tipo de interés medio de los depósitos de la eurozona (0,51 % en julio para los depósitos de hasta un año de duración, según los datos publicados por el BCE), algunos países del viejo continente disfrutan de unos tipos de interés medios que sobrepasan el 1 %: Países Bajos (1,67 %), Chipre (1,51 %), Francia (1,31%) y Malta (1,20 %).


En el otro lado de la balanza, y haciendo compañía a los depósitos españoles, se encontrarían los plazos fijos comercializados por las entidades bancarias de Lituania (0,11 %), Luxemburgo (0,17 %), Bélgica (0,18 %), Eslovenia (0,20 %), Estonia (0,23 %) y Austria (0,31 %) .

¿Por qué las empresas españolas no crecen? La tecnología tiene la respuesta

20 ene. 2016

El excesivo nivel de deuda que todavía tenemos en nuestro sistema sigue siendo un lastre para la mayor parte de empresas, muchas de las cuales se ven obligadas a quebrar o a reestructurar su plantilla. En España, este fenómeno ha sido todavía más virulento como consecuencia del pequeño tamaño empresarial de las empresas, mucho menor al del resto de Europa.
                              
Las pymes y micropymes constituyen el motor económico de nuestro país. El 98% de las empresas tienen menos de diez trabajadores, y generan en torno al 50% del total del empleo. Sin embargo, su estructura les hace ser más vulnerables a las crisis económicas y financieras. Según el Instituto Nacional de Estadística, las quiebras de sociedades de menos de cinco trabajadores han sido, de media, un 10% mayores en el periodo 2010-2014, mientras que las empresas de más de 20 trabajadores, apenas alcanza el 2%.

Además, las empresas medianas son más productivas, tienen mejores salarios, los servicios y productos que producen suelen tener mejor calidad y un precio más reducido. Por todas estas razones, la mejora en la competitividad de las empresas españolas y, por extensión, de toda la economía, pasa por aumentar el tamaño empresarial. Pero, ¿cómo se puede conseguir esto? La tecnología tiene la clave.

Y es que, todavía a día de hoy, existen muchas empresas que utilizan un sistema de información inadecuado, lo que supone tener que incurrir en costes innecesarios. Se trata de un aspecto fundamental, tanto a la hora de evaluar el control interno, mediante sistemas de control de personal, como a la hora de evaluar el control externo, tanto en nuestras relaciones con la Administración como con otras empresas, mediante un software de coordinación empresarial.

Una empresa que incorpora las nuevas tecnologías es más competitiva, cuenta con mayores y mejores recursos, es capaz de reducir costes y, por tanto, puede crecer en tamaño y en previsiones de ingresos. Por el contrario, aquellas sociedades que no invierten en tecnología acaban fracasando, especialmente porque no se pueden adaptar al ritmo del resto.

La tecnología avanza a pasos agigantados y adaptarse a las nuevas circunstancias es clave para mantener la presencia empresarial. Si hasta hace unos pocos años, tener una página web era un valor añadido para aquellos privilegiados que podían permitírselo, en la actualidad, no tener presencia en Internet y redes sociales puede suponer la diferencia entre la continuidad y la desaparición.

¿Por qué no tiene sentido utilizar la TAE cuando hablamos de créditos rápidos?

13 ene. 2016

La crisis y la consecuente necesidad de liquidez han provocado un cambio de paradigma en el panorama financiero en España. Si hasta hace poco tiempo, la mayor parte de préstamos y créditos eran concedidos por los bancos, en la actualidad, y de la mano de las nuevas tecnologías, Internet se ha convertido en la plataforma ideal para obtener dinero fácil y lo más rápido posible a través de los créditos rápidos

Esta forma de financiación, si bien tiene ciertas similitudes con los préstamos que conceden las entidades financieras, no compite de manera directa con ellos. Con plazos de amortización e importes mucho más bajos que sus homólogos bancarios, y con requisitos de concesión mucho más laxos, están orientados a todas aquellas personas que necesitan liquidez en un momento determinado.

Pero no todo son ventajas. Su coste es, a priori, mucho más elevado que el de otros préstamos, ya que sus TAEs superan, en muchas ocasiones, las cuatro cifras. Para muchos, son intereses usurarios e indecentes, y así podría parecer si atendemos simplemente a estos números. Sin embargo, a pesar de que la normativa bancaria obliga a publicar la TAE a todas aquellas entidades que concedan préstamos, no tiene mucho sentido utilizar este indicador cuando hablamos de créditos rápidos.

¿Por qué la TAE no se debe utilizar con los créditos rápidos?

En la mayoría de ocasiones, las empresas que conceden préstamos rápidos esperan recibir unos honorarios por sus servicios, como cualquier otra empresa. Estos honorarios suelen tener un coste de en torno a 50 a 100 euros. Entonces, ¿dónde está el problema? En el importe concedido y en su plazo de amortización, que suelen ser muy reducidos.

La mayoría de empresas conceden estos créditos por importe no superior a 500 euros y con un plazo de devolución que no supera el mes. Es decir, tienen un coste nominal del 20%, similar a otros préstamos bancarios, que traducido en términos anuales, da como resultado un coste superior al 3.000%. PDado que la TAE sirve para comparar entre préstamos con diferentes vencimientos, y teniendo en cuenta que, en la mayoría de ocasiones, hablamos de plazos de en torno a uno o dos meses, no tiene sentido hablar de TAE en los créditos rápidos.

De hecho, poniendo un símil cotidiano, si un buen día Pablo le presta a Pedro 1.000 euros y, al día siguiente, el segundo se lo devuelve al primero y le invita a comer, pagando por ello 20 euros, Pedro le estará pagando a Pablo un préstamo de 100.000% TAE.

En definitiva, no tiene mucho sentido utilizar la TAE cuando hablamos de créditos rápidos, por la misma razón que tampoco tiene sentido utilizarlo cuando hablamos del alquiler de un coche o de un traje, entre muchos otros.

Minijobs, deflación… los conceptos económicos más populares tras la crisis

5 oct. 2015

Nuevos conceptos económicos como minijobs, deflación o créditos rápidos han arraigado y sobrevenido con particular intensidad tras la consolidación de la última gran crisis financiera en el panorama internacional, especialmente en aquellas economías europeas más situadas al sur de la eurozona. Resulta preciso por ello identificar y definir con la debida exactitud aquellos términos popularizados en los últimos años, indicando con certera precisión sus principales repercusiones sobre el contexto socio-laboral, económico y también financiero.

Minijobs

Comenzando con uno de los conceptos que ya preexistían con anterioridad a la última gran crisis, cobra cada vez más importancia el término minijobs como modalidad contractual “acordada” entre empresario y trabajador, surgida en Alemania hace aproximadamente una década y caracterizada por una duración de jornada inferior a 15 horas a la semana por la que se percibe menos de 500 euros mensuales. Los altas tasas de minijobs alcanzadas recientemente por algunas de las economías más desarrolladas , como la española, ha puesto nuevamente de plena actualidad este concepto, tal y como se deriva de uno de los últimos informes publicados  por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Créditos rápidos

A continuación, otro de los términos que se encuentra en este caso más ligado a los mercados de servicios y productos financieros es el conocido como crédito rápido, modalidad de préstamo en el que desproporcionados tipos de interés y reducidísimos plazos de vencimiento son las principales notas definitorias. Este tipo de créditos se destina a aquellos nichos del mercado que la banca tradicional rehúsa abarcar por considerarlos de elevado riesgo. Aún así, lo cierto es que entre los factores que explican la gran proliferación de entidades dedicadas a suministrar préstamos rápidos, se posicionan los altos niveles de temporalidad y de paro observados en el mercado laboral, así como las reducidas retribuciones percibidas (minijobs) por los trabajadores plenamente insertados en términos socio-laborales.

Deflación

Y el último de los términos al que vamos a aludir se denomina deflación, una característica empleada para referir contracciones de precios y servicios de manera persistente en el tiempo, provocadas quizás por la elevada tasa de minijobs actual, entre otras cuestiones, y sobre el que cabe indicar que, en un primer momento, puede llevar conceptualmente a la conclusión de que un escenario de reducción de precios es preferible a otro donde lo que se produce es el fenómeno contrario, esto es, inflación; no obstante, los autores o economistas clásicos contradicen esta posibilidad, declarando que este concepto es indicador de asfixia del modelo productivo y por lo tanto de la imposibilidad de dinamizar el contexto económico generando  valor añadido. Al mismo tiempo, esta circunstancia dificulta la capacidad fiscal del sector público, lo que tampoco favorece el reequilibrio presupuestario del estado y la corrección de sus niveles de deuda.

Artículo escrito en colaboración con El Captor

 
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